domingo, 1 de junio de 2014

Momentos

Hace años que no se de ti.
y no te culpo quizás fue mi destino acarrear en mi sangre ese rechazo, esa condena , el dolor de pensar en lo que nunca fue.
Y se agolpan las palabras otra vez.

Era Agosto ¿Lo recuerdas?
Y aunque muchos quisieron ocultarlo lo descubrí.
Sencillamente porque debía saberlo y reconstruir ese puzzle que eran las sensaciones de perdida que tenía tan dentro, tan fuertes, tan claras.
Por tu causa, por lo que ocurrió, por el infortunio de separarnos cuando yo no merecía privarme de tus brazos.

Y crecí, me hice mujer, me dí miles de golpes, casí perdí la vida y sigo luchando contra muchos fantasmas.

El silencio de mi padre, la falta de afecto de la madre que me adoptó, la falta de un hombre que me ame sin restricciones.

Dios me dió fuerza, paciencia, inteligencia y una figura firme para no caer en lo que me hiciste, para no repetir ese karma.

Tengo dos hijos, perdí una hija que se gestaba en mi, perdí la oportunidad de volver a ser madre para siempre, pero sigo acá, y este ultimo tiempo me he sentido mucho y muy poco por no poder tener mas hijos y rehacer mi vida.
Entregar esa felicidad a un hombre que merezca tal regalo.

Quizás no soy buena, al menos para ti no fue suficiente.
Tengo rabia y me he rebelado millones de veces contra Dios.
Hace unas semanas vi de cerca a Jesús cricificado en el cuello de el, y me sentí vacía porque me había desprendido de mi cruz, pedí perdón y me reconcilié con Dios otra vez.

Muchas veces pido cruzarme contigo en la calle un día cualquiera que se paralice el tiempo y reconocerme en tu mirada. 


Dios !!! Si eso ocurre podré cerrar casi 39 años de preguntas, de sueños, de miedos, ese silencio que me atrapa de noche cuando mis hijos duermen seguros en casa y mi mente vuela buscando imágenes tuyas que no existen

No soy buena. 
No fui buena para ti...

Convivo con mis sombras, con esto que me heredaste, con la insoportable incertidumbre del vacío, del rechazo, del abandono, del muro que construiste con ladrillos indestructibles, con los que me golpeo cada vez que me entrego al silencio, que me entrego a divagar y imaginar respuestas.

¿¿¿Dónde mierda estás???
Cobarde.
Fría.
Miserable.

He luchado contra esa sensación de ahogo millones de veces, con esa sensación que me deja aturtida, maltratada, cada vez que lloro sola donde nadie me ve.

Curiosamente vas conmigo a todas partes, compartes mi aire, corres por mis venas.
Mientras busco en la calle una pista un rostro que me diga algo que me muestre que no soy un ente, que tengo raíces malditas, que soy mala como tu, pero no me dejé vencer por tu silencio.

Explícame por qué no encontré a alguien que comprenda mis sombras, que pueda meterse bajo mi piel y entender sin preguntar lo que me falta?

Ahora no falta nada te acabo de decir que te odio y puedo volcar mi sangre sin control sobre mi piel que está desnuda.
Quisiera ser un animal, correr sin control por el campo y perderme en la lejanía.

Soy grande, soy hermosa, tengo voluntad, tengo mil sueños que cumplir.
Esta es mi revancha.
Mi victoria sobre ti, sobre lo que nos hiciste, sobre el destino.

Soy mala, pero aprendí a vivir con eso.
Tu no.

1 comentarios:

Zarkov dijo...

Bello lo que escribes.

Yo viví algo similar, uno se queda con algo que se fue, que no vuelve o que si vuelve no es como esperábamos. Eso es porque el pasado nunca vuelve, por más relevante o terrible que haya sido, por más marcados que hayamos quedado por ello.

Alguien me dijo hace poco, "caminar hacia adelante mirando hacia atrás solo te hará tropezar una y otra vez". Tal vez no se enteró lo importante que fueron sus palabras para mi, lo mucho que calaron en mi.

Dejar ir es la solución, es la hora que tu abandones, dejar de cargar con el cadáver, haces el funeral que nunca quisiste hacer, das las gracias porque de una u otra forma fue un regalo, que te hizo más fuerte, te despides y sigues tu camino.

Un abrazo.

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